Relatto | El cuento de la realidad
Relatto | El cuento de la realidad

Por:

Desde hace ocho años vivo en un sistema completamente diferente al que estaba acostumbrada, vivo en el socialismo. Ese hecho me ha enseñado que las prioridades son distintas en la vida, que para vivir no se necesita de mucho y que la austeridad es una sana y buena manera para evolucionar como persona. Por esa razón quise conocer una Cuba más profunda, más allá de lo que me ofrece La Habana, esa ciudad bella, llena de contrastes, texturas, colores.

Desde 2013 comencé a viajar en tren para conocer a su gente y sus lugares escondidos, sin prisas y poder entender un poco más de este sistema. Cuba fue el primer país en tener tren desde la época de la Colonia en América Latina, y es fascinante poder cruzar la isla de oriente a occidente, con más de 1,500 km distancia, en uno de sus vetustos ferrocarriles. Para muchos cubanos el tren es la única manera de trasladarse de un lugar a otro. 

La línea más larga es la central que va desde La Habana a Guantánamo, con 1,000 km de distancia. El ticket para cada cubano cuesta $1.20 dólares. Se puede demorar en el trayecto, si todo sale bien, alrededor de 24 horas. 

A mitad de camino está Camagüey, una parada en la que hay oportunidad de estirar las piernas y que se tarda un tiempo que depende de cómo esté la máquina y la tripulación. En mi caso, por suerte, duré solo tres horas esperando dentro del tren para no perder la silla. Mientras tanto los demás pasajeros se bajaban con sus maletas, cajas, bolsos o donde pudieran guardar sus pertenencias. 


Cuba fue el primer país en tener tren desde la época de la Colonia en América Latina, y es fascinante poder cruzar la isla de oriente a occidente, con más de 1,500 km distancia, en uno de sus vetustos ferrocarriles.


En Cuba el transporte es uno de esos grandes problemas, entre otros, que no han logrado resolver. La compra de maquinaria, repuestos y accesorios que siempre son necesarios para el mantenimiento son un constante dolor de cabeza. El embargo comercial y financiero que impuso Estados Unidos después del triunfo de la Revolución no permite el acceso fluido a dichos materiales, y todo llega, ya sea por donación o inversión, desde China, su mayor aliado. 

Sin embargo, conocer la Cuba profunda desde de las líneas del tren te traslada a otro mundo. El calor humano de su gente, su generosidad y alegría, terminan convirtiendo el largo viaje, sobre todo si vas a hacia el oriente, en algo verdaderamente agradable. En 2019, entre China y Rusia, enviaron vagones nuevos para remplazar los ya casi obsoletos que rodaban (mis fotos pertenecen a los antiguos). Hoy día parte de la flota de trenes es nueva, con aire acondicionado, sillas nuevas, todo nuevo, como parte de un préstamo que pretende renovar las vías y la maquinaria poco a poco. 


Sin embargo, conocer la Cuba profunda desde de las líneas del tren te traslada a otro mundo.


El tren es fundamental para la población rural de la isla, pero en 2020 llegó la pandemia que cambió de nuevo su diario vivir. Son tiempos difíciles. Todo vuelve a estancarse, la economía del país tambalea. Todo va a ritmo más lento de lo normal. 

Estas fotografías ofrecen momentos de una cotidianidad que ahora no se sabe a dónde va a parar. 

Más de esta categoría

Ver todo >