Relatto | El cuento de la realidad
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A veces, al divisar aves rapaces volando en círculos bajo un cielo nublado, solemos callar como para camuflar nuestra presencia, volviéndonos cómplices de ese rito, esa enigmática danza circular cuyo significado ignoramos. 

Para el experto César Márquez fue suficiente con ver en una película matinal y, siendo todavía niño, un halcón que volaba sobre la cabeza del protagonista y que luego se posaba sobre su mano enguantada, para que su vida tomara un rumbo que nunca imaginó. Hoy Márquez es especialista y pionero en el estudio y conservación de las aves rapaces diurnas de Colombia y ha difundido su conocimiento sobre esta avifauna en investigaciones, libros y publicaciones científicas. Su pasión y preocupación por la conservación de estos pájaros lo impulsó incluso a montar, con recursos propios, un centro de rehabilitación de aves rapaces en el municipio de Villeta, a unos 90 kilómetros de Bogotá. También realizó la asesoría científica para la conformación de los hábitats de las aves rapaces en el Aviario Nacional de Colombia (en Cartagena), en donde es posible realizar un recorrido por senderos ecológicos entre zonas desérticas o selva húmeda tropical para apreciar flamencos, cóndores y el águila harpía, entre muchas otras especies, y participar de la algarabía de guacamayas y loros.

Para el experto César Márquez fue suficiente con ver en una película matinal y, siendo todavía niño, un halcón que volaba sobre la cabeza del protagonista y que luego se posaba sobre su mano enguantada, para que su vida tomara un rumbo que nunca imaginó.

Colombia es el país con más especies de aves rapaces diurnas (o falconiformes) en el mundo, que se distinguen anatómicamente por su pico ganchudo, fuertes garras (excepto los buitres) y agudeza visual. El país tiene 75 especies identificadas, entre las que se encuentran gallinazos, halcones, águilas y gavilanes. Esta riqueza requiere un gran compromiso del país por impulsar su conocimiento y conservación ya que algunas de estas especies se encuentran en cierta categoría de peligro, como el cóndor de los Andes o la majestuosa águila harpía. Su posible extinción no solo va en detrimento de la biodiversidad biológica sino también de algunas culturas ancestrales ya que estas aves son parte importante de la mitología precolombina, de ahí que fueran representadas en esculturas y trabajos de orfebres. 

Dado que estas aves se sitúan en lo alto de la cadena alimenticia es muy posible que, cuando en un determinado sitio no se divisen las rapaces correspondientes, se deba a una falla en la cadena alimenticia, en el ecosistema o a que la diversidad biológica ha disminuido.

César Márquez visita el Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces San Isidro, Risaralda, dirigido por Álex Ospina.

En el principio fue la cetrería

La imagen del halcón que volaba sobre la cabeza del entrenador y que César Márquez viera en una película se clavó en su mente, despertando en él un insaciable interés por la cetrería, deporte que consiste en cazar con aves rapaces, y declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2010.

Desde los 12 años de edad César acarició el deseo de aprender ese antiguo arte que estuvo destinado a reyes y grandes señores en la Edad Media quienes, antes de la invención de armas de fuego, adiestraban aves rapaces para obtener proteína animal. Se volvió entonces un asiduo visitante, y lector sobre el tema, en la biblioteca Luis Ángel Arango en Bogotá y se aprendió casi de memoria el libro Birds of Prey of the World (Aves rapaces del mundo) que le trajera su padre de un viaje a Houston y que aún hoy conserva. César solía leerlo todas las noches, escondido dentro de las cobijas y desatendiendo el deber de dormir para ir al colegio al día siguiente. Pero si bien los libros lograban satisfacer su curiosidad, no colmaban sus inmensas ganas de practicar la cetrería, con el agravante de que muy poco se conocía al respecto en Colombia. 

Un día sucedió lo inesperado. Un compañero de clase en el colegio le contó que el vecino de su casa entrenaba aves rapaces, así que de inmediato se fueron a hacerle la cacería al señor para que le enseñara sus técnicas a César. Luego de varios intentos el vecino finalmente accedió a hablar con ellos. Desde ese momento se generó una relación de maestro y discípulo entre Álvaro Torres Barreto y César Márquez, que se prolongó por más de 10 años, abarcando incluso el tiempo en el que César ingresó a la universidad a estudiar Arquitectura.

Su posible extinción no solo va en detrimento de la biodiversidad biológica sino también de algunas culturas ancestrales ya que estas aves son parte importante de la mitología precolombina, de ahí que fueran representadas en esculturas y trabajos de orfebres. 

Al culminar su carrera, el destino confabuló de nuevo en favor de la pasión de Márquez por la cetrería, permitiéndole conocer de cerca y trabajar al lado de Phillip Glasier, uno de los halconeros más famosos del mundo, mientras cursaba becado un postgrado de Planificación Regional en Escocia. Y si bien el rumbo de su profesión como arquitecto lo hizo retornar a Colombia para trabajar, llegó el día en el que, luego de recapacitar profundamente, decidió dedicarse de lleno a las aves rapaces. Se fue entonces a Costa Rica a especializarse en el manejo de fauna silvestre, aprendizaje que le permitió trabajar haciendo inventario de aves rapaces en bosques tropicales.

Las aves rapaces, más allá de la cetrería

Si bien la incursión de César Márquez en el mundo de las rapaces comenzó con la cetrería, más tarde su radio de acción se amplió mucho más, ya que como investigador asociado del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt no sólo ayudó a desarrollar metodologías para hacer inventarios de aves rapaces, sino que, a través de numerosos proyectos, logró generar pautas para la conservación de estas aves. En el libro que escribió “Aves rapaces diurnas de Colombia”, publicado por el Instituto Humboldt, compiló y presentó información sobre las 75 especies de aves rapaces diurnas del país. No en vano puede decirse que César Márquez es hoy una de las pocas personas en el país que tiene la habilidad de identificar un buen porcentaje de estas en su medio natural.

En una tarde lluviosa bogotana hablamos con Márquez sobre esos grandes pájaros, muchas veces utilizados como emblemas y símbolos de poder en escudos o en atuendos ceremoniales de comunidades indígenas.

Halcón perdicero (Falco femoralis).

¿Cómo se comunica usted con los halcones o el ave rapaz de turno?

Es difícil hablar de comunicación con un ave rapaz porque la relación con un animal silvestre es totalmente diferente a la comunicación con un perro, que sigue nuestros comandos y entiende. El halcón responde a cierto condicionamiento que uno logra porque ellos saben que la única fuente de alimento va a estar en el guante o en el señuelo y uno les administra la dieta y sabe a qué horas están más alerta a recibir el alimento y de qué forma.

¿Por qué ha dejado de practicar la cetrería?

La cetrería implica mucho trabajo, tiempo y responsabilidad con el animal que uno tiene a cargo. Este no es un deporte como el fútbol, en el que usted coge un balón, juega un rato y lo guarda. La cetrería es de todos los días, se debe observar cómo está el ave, tener cuidado de que no se rompa las plumas, la dieta tiene que ser pesada y adecuada. Es un arte que exige gran responsabilidad y yo creo que muy pocas personas en Colombia podrían tener esa disciplina. 

De hecho, las técnicas de manejo en cautiverio que se utilizan en la cetrería son muy útiles para la rehabilitación de aves rapaces y su posterior liberación, algo que hice por varios años en el Centro de Rehabilitación en Villeta. Ahora en Colombia solamente hay un sitio donde se aplican estas técnicas seriamente que es el Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces San Isidro, en el departamento de Risaralda, que dirige Alex Ospina.

Águila de páramo (Geranoaetus melanoleucus).

¿Por qué es importante la conservación de aves rapaces?

Estas aves tienen una muy baja tasa de reproducción. Hay especies que sacan un pichón cada tres años o cinco máximo, como por ejemplo el águila harpía, cuya densidad poblacional es muy baja en los hábitats en donde está presente.

La cetrería es de todos los días, se debe observar cómo está el ave, tener cuidado de que no se rompa las plumas, la dieta tiene que ser pesada y adecuada. Es un arte que exige gran responsabilidad y yo creo que muy pocas personas en Colombia podrían tener esa disciplina. 

¿Cuáles de estas aves están en mayor riesgo?

 Las águilas de selva, como por ejemplo el águila harpía, el águila solitaria, el águila crestada de la Guyana, el águila real de montaña, entre otras. Estas rapaces de gran porte se encuentran muy amenazadas debido a la destrucción de su hábitat a partir de la deforestación. Además son objeto de cacería debido al conflicto existente con comunidades rurales por la depredación ocasional de estas rapaces hacia los animales domésticos de pobladores rurales. Es importante anotar que en la medida en que los hábitats van desapareciendo disminuyen sus presas naturales. Esto hace que el conflicto antes mencionado vaya en aumento desafortunadamente para la conservación de las rapaces.

Águila real de montaña (Spizaetus isidori) se come a una gallina: conflicto de animales domésticos. / Foto: Juan Carlos Noreña.

¿Qué se puede hacer para evitar su extinción?

Es necesario hacer proyectos de investigación aplicada del tipo que hicimos con las águilas al borde de bosques y los campesinos que tenían un manejo de gallinas libres o simplemente sueltas. Estas águilas encontraron a esas gallinas que eran una presa fácil y gorda así que las atacaban y se las comían y, ¡pues claro!, una gallina para un campesino es de un valor incalculable. Nosotros encontramos el nido del águila y estudiamos durante varios meses la composición de su dieta observando las presas que traían al nido para alimentar al pichón y en efecto, más de la mitad de ellas eran gallinas, así que comencé a trabajar con esas comunidades rurales tratando de poner en marcha medidas de manejo de las gallinas para evitar que el águila se las comiera y que las comunidades no la mataran por ello.

Estas rapaces de gran porte se encuentran muy amenazadas debido a la destrucción de su hábitat a partir de la deforestación. Además son objeto de cacería debido al conflicto existente con comunidades rurales por la depredación ocasional de estas rapaces hacia los animales domésticos de pobladores rurales.

Diseñé entonces un gallinero móvil para que los campesinos pudieran tener las gallinas sueltas pero controladas y no tuvieran que encerrarlas en un sitio fijo y tener que comprarles maíz pues al tenerlas en un gallinero móvil las gallinas se alimentan de lo que encuentran: el cucarrón, la lombriz. De esta forma no son presa fácil no sólo del águila sino de zorros y otros animales silvestres.

Hicimos el gallinero móvil, que consiste en una estructura encubierta y grande que les permite a las gallinas moverse ampliamente y la estructura se traslada a distintos sitios de las fincas.

¿En qué consistió su asesoría al Aviario Nacional de Colombia

Las aves del aviario provienen del decomiso del tráfico de fauna. Allí se recrean sus hábitats, proporcionando la posibilidad de que la gente aprenda y conozca la diversidad de aves que tal vez no hubiera conocido en toda su vida, pues para ello tendría que internarse en un manglar o buscarlas en las selvas. El aviario está dividido en representaciones de las distintas regiones biogeográficas del país y yo, como asesor científico, ayudé a montar los hábitats de las aves rapaces e hice los contenidos educativos sobre todas las aves del sitio. Además entrené gavilanes y halcones para que la gente pueda apreciarlas volando, dentro del marco de un proyecto educativo con las aves rapaces. 

Gavilán encintado (Parabuteo unicinctus).

¿Qué falta por hacer?

Creo que hay un gran vacío entre la investigación y la conservación, no solo en Colombia sino en muchos países en los que investigadores y científicos no apuntan hacia la conservación de aves rapaces. Hay que reconocer los conflictos y trabajar en los problemas de conservación para que no desaparezcan de nuestro país y del mundo, el enlace entre investigación y conservación debe ser muy claro y contundente.

Y es que muchos investigadores escriben, publican y se echan el cuento entre ellos pero nunca ponen los pies en la tierra, no buscan la solución al problema. Y si bien se documenta y publica sobre los procesos de extinción de las especies no se está haciendo lo suficiente para evitar su extinción. 

También creo que se necesita una ley que exija la destinación especifica de recursos para la conservación de las especies amenazadas en los territorios departamentales y municipales.

¿Qué les diría a las nuevas generaciones que buscan su vocación?

Yo les diría que no desfallezcan, que la pasión los puede llevar muy lejos y lo más importante al final es poder mirar atrás y ver lo que uno pudo recorrer gracias a que tuvo una pasión que alimentó y por la que se desveló. Así se puede llegar muy lejos. La mayor felicidad que uno puede tener en la vida es trabajar en lo que le gusta, de ser posible, y no en lo que le toca. Yo he sido muy feliz porque logré encauzar toda mi vida hacia este maravilloso grupo 

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